Dormir bien previene depresiones

Si pasa mala noche su cuerpo no descansará y estará fatigado, de mal genio e irritado durante el día. Mejor siga estos sencillos y útiles consejos y viva relajado.

Un buen colchón, un ambiente tranquilo y no comer mucho antes de acostarse son algunas de las recomendaciones para dormir bien y vivir despejado.

Dormir bien es fundamental para cualquier persona. Le permite estar alerta, concentrarse, realizar bien sus actividades diarias y ser más tolerante.

También es fundamental para tener una buena salud y prevenir la aparición prematura del envejecimiento, así como para reducir factores de riesgo de ciertas enfermedades como el infarto y la depresión.

La cantidad promedio de sueño que requiere una persona para estar bien es de 7.5 horas. Algunos pueden necesitar un poco más, otros menos.

No obstante, uno de cada tres adultos sufre del terrible insomnio, un poco más las mujeres que los varones.

Otros, aunque aparentemente duermen, pasan mala noche, se despiertan varias veces y al otro día están cansados, de mal genio, irritados, no pueden concentrarse y nada les sale bien.

La falta de un sueño reparador tiene muchos orígenes, pero sin duda las costumbres inadecuadas suelen ser la causa en muchos casos.

La higiene del sueño es definida como el arte de lograr un descanso adecuado, y tiene que ver con una serie de normas y medidas ambientales, físicas y emocionales, que proporcionan el ambiente propicio para dormir. Incluye desde un buen colchón hasta lo que come antes de acostarse.

Caer en blandito

Duerma tanto como necesite para sentirse restablecido y saludable durante el día. No permanezca ni más ni menos tiempo del necesario en la cama.

Levántese siempre a la misma hora. Esto fortalece el reloj biológico (los ciclos circadianos) y ayuda a regularizar la hora de acostarse.

Evite los ruidos fuertes. Si vive cerca de un aeropuerto, por ejemplo, insonorice la habitación o busque sonidos de fondo estables y moderados.

El calor puede alterar o aumentar el sueño. No hay evidencia de que el frío extremo lo consolide. En ciertas personas, el frío puede ser adverso a un buen sueño.

No se acueste con hambre. Tampoco coma en exceso. Consumir algún lácteo ligero puede ayudar a dormir mejor en personas que lo toleran.

Los estimulantes perturban los ciclos de sueño aun en personas que no lo sienten. Evite tomar cafeína y otras bebidas de este tipo (café, té, chocolate o algunas gaseosas) en la tarde o en la noche.

También evite las bebidas alcohólicas que si bien pueden ayudar al comienzo, fragmentan y perturban el sueño y pueden producir apnea (pausas respiratorias). El uso crónico del tabaco también le perjudica.

No se automedique con píldoras para dormir. Los hipnóticos benzodiacepínicos suelen generar dependencia y depresión. Además, su uso inadecuado puede causar insomnio paradójico o precipitar o agravar las apneas obstructivas del sueño.

Use la cama sólo para dormir y actividades conyugales o relacionadas. Evite recibir visitas en la alcoba, comer, leer, o ver televisión acostado, ya que este abuso de habitación y cama conduce a su inadecuada asociación con un lugar de descanso y sueño.

Nunca lleve las preocupaciones ni los afanes del trabajo a la cama. Relájese, porque si dejó algo pendiente, sólo hasta el día siguiente lo puede solucionar.

La lectura breve previa al dormir, si es tranquilizante, puede permitir la conciliación natural del sueño.

Tenga la mejor cama del mundo, que le encante y le haga sentirse bien, y con un colchón adecuado para su complexión o constitución corporal, ya que en ella va a pasar la tercera parte de su vida.

Haga ejercicio en forma controlada y periódica. Puede ser en la mañana, en la tarde o temprano en la noche, mínimo tres veces por semana. Esto puede ayudarle a dormir bien.

Si sólo en ocasiones le ocurre que no puede conciliar el sueño, ensaye a levantarse y a realizar alguna actividad pendiente que no sea ni larga ni estimulante y, cuando esté somnoliento, vuelva a la cama, relajándose para dormir.

Trate de no prender la luz entre tanto. Si la dificultad para dormir se prolonga o empeora, debe consulte con el especialista en sueño

 

Fuente: EL UNIVERSAL online - Miguel Dávila, neurólogo, especialista en medicina del sueño.